Abro y cierro los ojos a intervalos lentos y pausados, estoy tan cómoda y segura aquí a pesar que he notado que poco a poco el espacio me va quedando estrecho, ¿será que crezco o que el espacio se achica? Me entretengo dándole formas a esos ruidos que escucho, esas voces que traspasan mi muro. Poco a poco los latidos que me acompañan se van haciendo pausados y los ruidos externos callan, creo es de noche, las sombras se vuelven cada vez mas oscuras hasta convertirse en un todo nada y es ahí cuando el silencio grita con mas fuerza, cuando escucho la maquinaria funcionar a mil, tan perfecta y sincronizada, me arrulla, me duermo nuevamente.
Me despierta un ruido, siento la humedad, llueve a raudales. ¿Será una tormenta?. Tantas dudas y preguntas, tanto por saber y aprender. Los ruidos externos aumentan, el latido que me acompana se acelera, gritos y voces, llueve, y siento como que el mundo entero se mueve, corremos creo yo, la lluvia moja mis fronteras, caminamos bajo la lluvia y de repente, todo se vuelve negro, ¿me dormí, me desmayé? Todo está mas estrecho, mi mundo se achica a pasos agigantados, no puedo moverme, no tengo espacio, ¿qué pasó?, estoy asustada.
Voces y gritos, el ulular de una sirena que nos lleva a saber donde. Tanto movimiento y yo sin poder moverme, tanto ruido y no entiendo que pasa, todo se acelera, algo me empuja me mueve me obliga y los ruidos cada vez mas cercanos. Siento unas manos que me toman, me jala ahora con fuerza, más fuerza y toda la maquinaria me empuja hacia fuera.
Escucho ahora tan fuerte todo que daña mis oidos, me elevan, me cubren pasan algo por mi cuerpo, sensaciones extrañas, ya no escucho los latidos, ya no hay armonía, la luz me enceguece no puedo abrir los ojos y me dejo llevar, me dejan en una caja, algo ponen en mi nariz, y yo gritando en otro idioma, llorando porque no sé que pasa, porque esa luz me molesta, porque mi otro hogar era cómodo, porque me siento extrana.
Sigo llorando, no se hace cuanto tiempo lo hago ya, y lo escucho, esa voz tras las fronteras se acerca, esa voz de tantos días y noches, levanta el cristal, me toma en sus brazos, la escucho y siento calma nuevamente, me habla y ya no siento frio, me acaricia con su mano y mi mano la busca hasta encontrarla, abrazo su dedo y no quiero soltarla.
Hola hija, bienvenida. Hola papá.
Es la primera vez que leo una descripción tan bella del nacimiento. Te felicito Tarti. Valió la pena esperar esta segunda entrega. Ya anhelo la tercera…
Uh, qué bonito